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viernes, 11 de noviembre de 2011

Sencillez


- ¿Tú crees que con el tiempo se madura?
- Por lo que he comprobado, y yo sí que lo hemos hecho.
- ¿Segura?
- Y tanto.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué que?
- Que por qué estás tan segura de eso.
- Pues porque sí. Hemos cambiado mucho. Ya no decimos las mismas estupideces de antes.
- No, ahora son peores.
- Mentira, bueno… dejémoslo en que hemos cambiado, ya sea a mejor o peor.
- ¿Cambiado en qué?
- En… en… ¿nada?
- Nada.
- Pero es porque ya no es lo mismo de antes. Ya no estamos tan juntas… tienes a Asier, sus amigos y demás, yo tengo a mi grupo.
- En tu grupo entran muchos conceptos.
- Querrás decir mucha gente.
- Como prefieras decirlo, pero cada vez sé menos de ti.
- Eso cambiará, te lo aseguro.



lunes, 12 de septiembre de 2011

Adiós verano. Me has dado más de lo que pedí.

Cada paso, cada tramo recorrido era tiempo que se nos escapaba de las manos. Pero no podía haber ninguna manera mejor de terminar el verano; a su lado.
- Te amo.
- Y yo a ti.
- ¿Me lo prometes?
- Ya lo he hecho, pero te lo prometeré siempre que pueda.
- ¿No la romperás?
- No.
- Entonces te hago la misma promesa. Lo nuestro será para siempre, y lo sabes.
- Sshh, pero mira, que la luna está de testigo.

Me robó un beso. Allí, los dos solos, sentados en la punta del muelle. Un día más. No, ningún día con él era uno del montón. Todos eran especiales. Cada momento, cada instante... sencillamente únicos.
- Soy más feliz contigo.
- ¿La persona más feliz del mundo?
- Sí.
- Yo también soy la persona más feliz del mundo.
- Solos y yo.
- No necesito más.
- Tenerte ya es mucho.


- Se acaba el verano.
- Pero no será el último que pasemos juntos.


Here and now I need you.
Juguemos a contar las estrellas.
Tan lejos y a la vez tan cerca.
Te necesito a mi lado.
28 hormigas aplastadas.
El señor de los anillos se llama Saturno.
Your heart wipes me out.
Deja que el tiempo vuele.
Soon or before?
Your voice is my favorite song.
Yoy make my imagination fly.
Tell me the truth.
Your kisses are my favorites.


Adiós, Verano. Gracias por las sonrisas que me has regalado; por todo lo que me has hecho sentir. Gracias por dejarme conocerlo, pienso que no haría nada sin él ahora. Te has ido muy rápido. Has hecho que  los días pasasen muy deprisa, pero no importa, sé que no serás el último. Gracias por todos los ratos que he pasado junto a ellas. Te me has llevado a una persona muy importante, pero sé que la traerás de vuelta. Gracias por todo, de verdad. Cuéntale al otoño como te has portado; debe tomar ejemplo. Dile al invierno que lo espero muchas con muchas ganas.

jueves, 11 de agosto de 2011

Un desconocido de camisa violeta.

- Me han resultado tan poco estos 16 días.
- Y a . Pero sólo es un comienzo.
- Yo a tu lado siempre amor. ¿Dónde habías estado metida todo este tiempo?
- No sé, ¿y qué me dices? Tendrías que haber aparecido antes. Me hacía falta alguien que me valorase, así… como lo haces.
- Pues claro que te valoro. Pero pensaba que no creías en los finales felices
- Sí que creía eso… pero me cambiaste por completo.
-¿Para bien o para mal?
- Mucho mejor que bien. GRrr si tan monstruito eres, ¿vas a comerme?
- Sólo si quieres que lo haga.




Tenía que hacerlo. Tenía que hacerle caso, nunca mejor dicho. Me puse los mejores tacones que tenía, esos rojos que estaban en un rincón del armario. Traje gris, un poco de sombra y el pelo recogido. Algún día serás pelirroja CharR, sin prisa.
Salí sola. Ari no estaba a mi lado, no. Ella estaba mucho más lejos, y las chicas ya tenían planes. Además, ¿qué me podía pasar?

Era ya de noche. No sabía a dónde ir. Una ciudad que me conocía tan bien, y me sentía perdida. Acabé optando por ir a ese lugar en el que se reunía todo el mundo. No se trataba de una discoteca ni de un bar, más bien, un punto de encuentro, un sitio tranquilo (a lo mejor un poco fino, pero solo un poco) en el que poder charlar.

Tampoco entendía como unas veces podía aburrirme sin motivo alguno, y otras, por muy quieta que estuviese, esa idea no se me pasaba por la cabeza. Irónico, pero cierto. Y allí estaba yo, plantada, sin rumbo. Cada vez llegaba más gente, casi todos desconocidos. Pocas personas eran las que se me acercaban a saludar. Decidí sentarme en un banco un poco apartado del resto. Sé que esa no era la idea que tenía en mente, pero no soy de las que se arrastra por ningún tío. Prefería parecer inofensiva.

Más gente aún. Demasiadas caras. Muchos rostros por conocer. Pero apareció él. El que llamaba la atención. Por alguna razón era el que más destacaba, o sólo yo tenía esa sensación. Venía hacia a . Cada vez más cerca. Se sentó a mi lado, ya que el banco estaba vacío. Vaqueros, All Star violetas, al igual que su camisa. Le gustaría demasiado ese color. No era feo. Para que mentir, no estaba nada mal. Quería lanzarme y decirle algo, sería una de las únicas oportunidades para conocer a alguien esa noche. Se adelantó:
- ¿Andas  perdida verdad? Tranquila, acaba siendo fácil encontrarse.