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sábado, 8 de octubre de 2011

Nada de días como otros cualquiera.


Él era Jack, uno de mis mejores amigos. Ya sé lo rubio que era, incluso ya sabía la de tonterías que podía decir; pero nunca llegué a pensar cuánto podría echarla de menos.

Apenas estaba amaneciendo cuando oí golpecitos en mi ventana… ¿he dicho golpecitos? pero si mi cuarto está en la segunda planta. Me asomé a la ventana.
- Char, baja por favor.
- ¿Jack?

Cerré la ventana, cogí una manta para taparme un poco y bajé las escaleras lo más rápido que pude, sin hacer ruido, ya que mis padres estaban durmiendo. Abrí la puerta y allí estaba él plantado.
- ¿Tú estás loco? ¿Has visto la hora que es? Sólo se te podía ocurrir… Jack, ¿Qué pasa?
- La hecho de menos Char. Y cada vez me olvido más de cómo era su voz; cada vez recuerdo menos cada parte de ella. No se despidió de mí.

Así que se trataba de Oli. Tan sólo pude darle un abrazo; me llevaría bastante tiempo sacarle una sonrisa, y si es que lo conseguía.
- Ven, entra. ¿No me rompas nada vale? Que si hacemos ruido despertamos a mis padres.
- ¿Y qué crees que te voy a romper?
- Pues lo primero que te encuentres, eso sin dudarlo.
- No soy tan desast… ¿tanto lo soy?
- Ese tanto y más. Vete al salón. Prepararé chocolate caliente y ya hablamos, ¿vale? Supongo que debes tener hambre.
- No hace falta que te tomes tantas molestias, de verdad.
- ¿Tienes o no hambre?
- Pues… un poco sí.
- Entonces a callar. Enciende la tele si quieres.
- No creo que haga falta.

Tal y como le dije, preparé chocolate caliente… y gofres, tostadas, cogí mermelada de frambuesa (no se porqué, pero hace tiempo me había dicho que le gustaba) y alguna que otra más. Con hambre no se quedaría.
- Emm, esto…
- Que no, que es suficiente comida para los dos. Lo que tu no te comas, ya lo termino yo. Bueno, ahora…
- Desde que se fue ya no duermo bien, hasta incluso tengo pesadillas. Ella era y sigue siendo algo imprescindible en mi vida. Hasta con mirarme me sacaba una sonrisa. Entre nosotros sobraban las palabras… todas las que faltaron decirnos cuando se marchó. Quiero volver a verla Charlotte, quiero tenerla entre mis brazos para no dejar que se vuelva a ir.
- Tú sabes que ella no se fue para siempre, que va a volver…
- Y la esperaré cuánto haga falta. Sólo tengo miedo a que haya dejado de quererme…
- Eso no ha pasado ni va a pasar.
- ¿Cómo lo sabes?
- Sencillo. Simplemente lo sé.

Estuvimos un rato en silencio, terminando de devorar todo lo que había preparado. Hasta que empecé a reírme.
- ¿De qué te ríes?
- ¡Es que, te has manchado con el chocolate! Anda, anda, ven aquí que te quito la mancha. ¿Ves como eres un desastre?
- ¿Tan solo por mancharme?
- Sí.
- Char, ¿por qué intentas hacerme sonreír?
- Bueno, supongo que ha eso viniste, ¿no?



lunes, 12 de septiembre de 2011

Adiós verano. Me has dado más de lo que pedí.

Cada paso, cada tramo recorrido era tiempo que se nos escapaba de las manos. Pero no podía haber ninguna manera mejor de terminar el verano; a su lado.
- Te amo.
- Y yo a ti.
- ¿Me lo prometes?
- Ya lo he hecho, pero te lo prometeré siempre que pueda.
- ¿No la romperás?
- No.
- Entonces te hago la misma promesa. Lo nuestro será para siempre, y lo sabes.
- Sshh, pero mira, que la luna está de testigo.

Me robó un beso. Allí, los dos solos, sentados en la punta del muelle. Un día más. No, ningún día con él era uno del montón. Todos eran especiales. Cada momento, cada instante... sencillamente únicos.
- Soy más feliz contigo.
- ¿La persona más feliz del mundo?
- Sí.
- Yo también soy la persona más feliz del mundo.
- Solos y yo.
- No necesito más.
- Tenerte ya es mucho.


- Se acaba el verano.
- Pero no será el último que pasemos juntos.


Here and now I need you.
Juguemos a contar las estrellas.
Tan lejos y a la vez tan cerca.
Te necesito a mi lado.
28 hormigas aplastadas.
El señor de los anillos se llama Saturno.
Your heart wipes me out.
Deja que el tiempo vuele.
Soon or before?
Your voice is my favorite song.
Yoy make my imagination fly.
Tell me the truth.
Your kisses are my favorites.


Adiós, Verano. Gracias por las sonrisas que me has regalado; por todo lo que me has hecho sentir. Gracias por dejarme conocerlo, pienso que no haría nada sin él ahora. Te has ido muy rápido. Has hecho que  los días pasasen muy deprisa, pero no importa, sé que no serás el último. Gracias por todos los ratos que he pasado junto a ellas. Te me has llevado a una persona muy importante, pero sé que la traerás de vuelta. Gracias por todo, de verdad. Cuéntale al otoño como te has portado; debe tomar ejemplo. Dile al invierno que lo espero muchas con muchas ganas.

jueves, 11 de agosto de 2011

Un desconocido de camisa violeta.

- Me han resultado tan poco estos 16 días.
- Y a . Pero sólo es un comienzo.
- Yo a tu lado siempre amor. ¿Dónde habías estado metida todo este tiempo?
- No sé, ¿y qué me dices? Tendrías que haber aparecido antes. Me hacía falta alguien que me valorase, así… como lo haces.
- Pues claro que te valoro. Pero pensaba que no creías en los finales felices
- Sí que creía eso… pero me cambiaste por completo.
-¿Para bien o para mal?
- Mucho mejor que bien. GRrr si tan monstruito eres, ¿vas a comerme?
- Sólo si quieres que lo haga.




Tenía que hacerlo. Tenía que hacerle caso, nunca mejor dicho. Me puse los mejores tacones que tenía, esos rojos que estaban en un rincón del armario. Traje gris, un poco de sombra y el pelo recogido. Algún día serás pelirroja CharR, sin prisa.
Salí sola. Ari no estaba a mi lado, no. Ella estaba mucho más lejos, y las chicas ya tenían planes. Además, ¿qué me podía pasar?

Era ya de noche. No sabía a dónde ir. Una ciudad que me conocía tan bien, y me sentía perdida. Acabé optando por ir a ese lugar en el que se reunía todo el mundo. No se trataba de una discoteca ni de un bar, más bien, un punto de encuentro, un sitio tranquilo (a lo mejor un poco fino, pero solo un poco) en el que poder charlar.

Tampoco entendía como unas veces podía aburrirme sin motivo alguno, y otras, por muy quieta que estuviese, esa idea no se me pasaba por la cabeza. Irónico, pero cierto. Y allí estaba yo, plantada, sin rumbo. Cada vez llegaba más gente, casi todos desconocidos. Pocas personas eran las que se me acercaban a saludar. Decidí sentarme en un banco un poco apartado del resto. Sé que esa no era la idea que tenía en mente, pero no soy de las que se arrastra por ningún tío. Prefería parecer inofensiva.

Más gente aún. Demasiadas caras. Muchos rostros por conocer. Pero apareció él. El que llamaba la atención. Por alguna razón era el que más destacaba, o sólo yo tenía esa sensación. Venía hacia a . Cada vez más cerca. Se sentó a mi lado, ya que el banco estaba vacío. Vaqueros, All Star violetas, al igual que su camisa. Le gustaría demasiado ese color. No era feo. Para que mentir, no estaba nada mal. Quería lanzarme y decirle algo, sería una de las únicas oportunidades para conocer a alguien esa noche. Se adelantó:
- ¿Andas  perdida verdad? Tranquila, acaba siendo fácil encontrarse.

domingo, 29 de mayo de 2011

Fiesta de fin de semana. Segunda parte.





Querida Melisa:

Queridísima amiga:
Hola Mel:
No sabía como empezar la carta, así que te escribo algo básico. Pensarás que estoy loca por escribirte una carta sobre la fiesta de fin de semana, pero sé que tu cabeza no almacena gran cantidad de información, y quiero que te quedes con todo lo que te voy a contar; si se te olvida algo solo tendrás que volver a leerla. Te contaré todo un poco resumido y por el aire, ya que si empiezo a dar detalles no terminarías de leer esto. En fin, comienzo.

Sábado a las 17:00h. Ya todo el mundo estaba allí, delante de tu casa. Puntuales. Charlotte venía riendo con Elliot (había química entre ellos) y Leo se encontraba un poco mas atrás escuchando música. Creo que en el fondo sí que se sorprendió al verme. Momento de saludos, abrazos, besos… lo típico cuando queda el típico grupo de amigos. Pero todos nosotros nos sentíamos más especiales. Entre risas, bromas y fiesta llegamos a la casa de Mario. Aquello parecía un palacio. No sé cómo Mary nunca nos había contado nada acerca de donde vivía el novio. Se nota que a ella le interesaba más lo que escondía aquella casa que el exterior. Cruzamos la entrada y nos llevó a dentro. Dejamos las cosas en el salón y Mario nos enseñó las habitaciones y jardines, además de presentarnos al primo. Era sobretodo moreno, con pecas, ojos verde oscuro y tenía un gran sentido del humor. Congenió muy bien con Ame. Se reían más ellos que todos nosotros a la vez.
Pasaron las horas. Nada importante. Mary y Mario (los ahora llamados M&M) se lo pasaban casi todo el rato juntos y muy acarameladitos. Char y Elliot se contaban toda su infancia. Yo y Leo… somos un caso a parte. Sabes que soy algo vergonzosa y a él le costaba encontrar un tema sobre el que hablar; pero en el fondo lo quería, y mucho. Los otros restantes jugaban a las cartas y escuchaban música. No sé como no se aburrían.

Se hicieron las 21:15h. Ya preparados para ir a la fiesta. Guapísimo todo el mundo excepto Ame y Matt. Ellos prefirieron quedarse solos en la casa. A saber que intenciones tendrían. Llegamos allí donde se encontraba la multitud. Música, risas, bromas, felicidad, alcohol. Besos. Oli y Jack acabaron juntos. Y tan solo en unas horas. Los perdimos de vista. Yo estaba con Leo, Char y Elliot. Sí, nosotros cuatro, porque M&M también desaparecieron.

00:00. Decidimos volver. Problema. No había llave y nadie contestaba. Aquellos dos estarían durmiendo. A Leo fue el que se le ocurrió la “magnifica” idea de romper un cristal. Era algo exagerado y de película, aunque nadie se puso en contra. Tras un cristal roto y Elliot que fue el que pasó y nos abrió la puerta, cogimos las cosas y nos fuimos afuera. Acabamos en la piscina. Vacilábamos mucho unos con otros. Pasadas las 03:27 llegaron Oli y Jack. Nos saludaron y con la misma entraron en la casa. No les di mayor importancia.

Yo acabé durmiendo en una colchoneta sobre el agua con Leo durmiendo. Creo que me dijo: “eres lo más grande, Ari” pero estaba demasiado cansada como para saber si fue de verdad o imaginaciones mías. Char y Elliot se quedaron en una hamaca abrazados y susurrándose demasiadas cosas bonitas.

Ya al día siguiente sobre las 12:00 del mediodía nos despertamos con la llegada de M&M. No nos dijeron que habían hecho durante toda la noche. Hicimos una barbacoa. Después de eso llego la hora de irse. Ame y Matt quedaron como grandes amigos. Más bien como hermanos. Prometieron volver a verse. Mary pasó más tiempo con Mario en su casa. La nueva parejita seguía feliz. Y, otra vez, los cuatro sin respuesta. Con dudas de qué pasará.

Un beso de tu amiga.
                                                                        Arii.

P.D.: Que sepas que no nos olvidamos de ti, que nos acordamos mucho y que fue una pena no haber pasado esos buenos ratos contigo. Espero no haberme alargado mucho y que hayas entendido todo. Abrazos.