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viernes, 11 de noviembre de 2011

Sencillez


- ¿Tú crees que con el tiempo se madura?
- Por lo que he comprobado, y yo sí que lo hemos hecho.
- ¿Segura?
- Y tanto.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué que?
- Que por qué estás tan segura de eso.
- Pues porque sí. Hemos cambiado mucho. Ya no decimos las mismas estupideces de antes.
- No, ahora son peores.
- Mentira, bueno… dejémoslo en que hemos cambiado, ya sea a mejor o peor.
- ¿Cambiado en qué?
- En… en… ¿nada?
- Nada.
- Pero es porque ya no es lo mismo de antes. Ya no estamos tan juntas… tienes a Asier, sus amigos y demás, yo tengo a mi grupo.
- En tu grupo entran muchos conceptos.
- Querrás decir mucha gente.
- Como prefieras decirlo, pero cada vez sé menos de ti.
- Eso cambiará, te lo aseguro.



miércoles, 12 de octubre de 2011

Error.


Bueno, pues resulta que la idea de hacer concursos no ha salido bien. Así que, teóricamente, quedan cancelados. Hacer una mención especial a Cathiie: tu texto ha sido muy especial, nos ha gustado mucho. Aquí lo dejamos:

Crecer, crecer y crecer…
Hago un alto en el camino. Abro un paréntesis (mi vida está lleno de ellos) y os cuento que hoy cumplo 18 años. Y ya se sabe que las comparaciones nunca son buenas. Pero no puedo evitar echar la vista atrás y verme a mí el día que cumplía 17 años, 15 años, 13 años, 10 años, 8 años, 6 años...
De pequeña hacía cumpleaños multitudinarios. Venían todos mis amigos a mi jardín. Éramos siempre más de 20 invitados (sin contar con sus padres, que siempre se quedaban). Había sándwiches, tarta, piñata, etc.
Con la adolescencia, los cumpleaños cambiaron: los invitados eran muchos menos y el escenario era muy distinto. Sin embargo me lo pasaba bien. Ese día era la protagonista.
El año pasado fue un cumpleaños genial. Lo celebré tres días. Incluso hice un guiño a los cumpleaños de mi niñez llenando la casa de globos e invitando a mis amigos (a los íntimos, a los de verdad) a casa a comer sándwiches y tarta. Vinieron personas que no esperaba que viniesen. Y allí estuvieron. Esas cosas siempre se agradecen.
Este año todo es muy distinto. He podido experimentar que la amistad no es aquello que yo creía. No existe la palabra incondicional. No existen los amigos incondicionales. Y 2011 se ha propuesto hacerme abrir los ojos a base de puñaladas. Este año no sé si habrá reunión. No sé si cenaremos todos juntos. No sé si me apetece. He pasado de creer y confiar ciegamente en mis amigos a sentir que no están ahí. Este año no hay nadie planeando algo para mí. Nadie va a montar un grupo en el que amigos y conocidos míos, a escondidas, hacen fotos dedicadas para mí. Tampoco habrá cajas verdes llenas de recuerdos que me hicieron llorar de la emoción en su momento y ahora me hacen llorar de dolor. Tampoco habrá abrazos que me partan en dos ni sonrisas que me provoquen agujetas en toda la cara. Ni tartas de oreo caseras. Tampoco me llegarán cartas escritas a mano y desde el corazón. No, no habrá nada de eso.
Este año no hay ningún plan para mí. Tal vez por eso hoy, precisamente hoy, me siento demasiado perdida.
Yo lo único que quiero es que vuelvan los globos, las tartas y los sándwiches. Porque, ¿sabes?, lo (te) echo de menos.

 También nombrar a esa personita que nos ha dejado su foto:



Y en cuánto al tercer concurso, gracias por los comentarios, ya que os habéis molestado. Este también queda eliminado. 

Por último, el premio que habíamos prometido. Este es un premio nuestro, que solo será para las personas nombradas, ya que han formado gran parte en nuestro mundo desde comenzamos. Han estado ahí siempre y les damos mil gracias por todo lo que han hecho. El premio Be Happy es para... (un redoble por favor): 



Nota para Andi:
Pequeña bitacora, gracias por todo. Contigo he ganado más que una compañera, ahora tengo una amistad más. Tantas coincidencias entre nosotras, tantos detalles insignificantes, la de comentarios que te he dejado, y los otros tantos que tú has dejado en este pequeño mundo. Gracias de verdad peli-rubia, porque tú has creado muchas sonrisas en , incluso carcajadas. Siempre tendrás una seguidora que estará ahí siempre; y lo sabes.
                                                                   Charlotte.
P.D.: Te repetiré tantas veces como haga falta que me encanta tu forma de escribir.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Peluchín.

Lo único que podía hacer era darle un abrazo, estaba tan contenta de volver. Sabía que no sería lo mismo sin nuestra Oli en el grupo, pero sin Charlotte, y exagerando un poco, no podría vivir.
- ¡Arii! Dios, no sabes cuánto te he echado de menos. Ya pensé que te quedabas a vivir allí o algo.
- ¡Flor! Sigues siendo una exagerada. Ahh no, que la exagerada era yo.
- Sí, y yo la insensible… ¿pero me quieres decir ya de una vez donde has pasado todas las vacaciones? Nunca pensé que cumplirías con la palabra de no decirme hasta verme en persona.
- Sólo te digo que ni playa, ni montaña, ni lago.
- Mmm ¿una isla? ¿Bajo el mar? ¿La Atlántida?
- Ciu… ¿tú eres boba o qué? Bajo el mar
- ¿Hace falta que te responda?
- Calla calla. Dame otro abrazo. Apenas recordaba tu cara.
- Más de medio verano sin tus tonterías… ha sido mucho tiempo. ¿Me trajiste el souvenir?
- ¿Tienes que estropear el momento?
Le di otro abrazo, más emotivo que el anterior. Pienso que ella sentía lo mismo. Ahora iríamos a casa, cenaríamos juntas, le daría su regalo de cumpleaños y ella mi souvenir. Terminaríamos riendo con cualquier peli absurda. Muchas cosas de las que hablar. Eran las 20:51 y una larga noche nos esperaba.

- ¿Y que tal te va con Asier?
- No, él no es el tema ahora. El tema eres . y tu regalo. Te lo doy luego. y mi souvenir, pero también puede esperar. Ahora, y tu historia.
- Pues… ¿Big Ben?
- ¿¡Fuiste a Londres!?
- Sii. Fue increíble. Me acuerdo de cada tramo de las calles, el tiempo, los lugares, las personas, casas, tiendas, restaurantes, chicos
- ¡Y yo no fui!
- Si hubieras ido no estarías con él. Gracias a mí que te dejé en tierra que si no…
- Ya pero…
- Pero nada, sabes que tengo razón. Bueno, aquí tu souvenir.
- Yo quería chocola… ¡golosinas! Mmm se me cae la baba. Mejor los guardo y ya si eso me los como luego. Mmm golosinas… que bien me conoces.
- Tú arrasas con todo lo que sea comestible.
- Sabes que no es así.
- ¡Sabes que sí! El luego ya llegó…
- ¿Y si no me apetece dártelo?
- Como tú decías, te conozco muy bien. Sabes que me va a gustar; te estás muriendo de ganas de ver mi cara.
- No es que sea gran cosa…

Sacó del bolsillo izquierdo un sobre negro. Que ansias por saber que había dentro. Vi que era medio corazón. Ella se estaba poniendo el otro medio.
- Es auténtico.
- ¿De verdad?
- No, de mentira. ¡Pues claro!
- Payasa. Char, muchas gracias. No hacía falta tanto…
- Es poco. Me quedé corta, pero…
- ¿Pero qué?
- Nada luego te digo.
- Vaaale. ¿Qué película absurda vemos? ¿Cenamos pizza, no?
- ¿Scary movie? ¿Lo dudabas? Preparé fresas con chocolate, de postre.
- Siempre te adelantas.
- A ellas también las echarías de menos.
- Tendré el suficiente tiempo como para degustarlas una a una.
- ¿Y no dormirás?
- Dormiré cuando caiga.
- Será una noche intensa eeh… ¿sabes qué?
- No, ¿qué?
- ¡Wasaaaaaa!






 A la mañana siguiente
- Se me había olvidado decirte, vas a tener un peluchín nuevo.
- ¿Un peluchín nuevo?
- Sí. ¿Te acuerdas de tu extraño presentimiento? Pues se metió un conejo blanco de ojos azules en tu casa.
- ¿Y lo llamaste peluchín?
- Sí, porque me habías dicho que te gustaba.
- Tendría que haber sido Señor Conejo, como el de Alicia en el país de las Maravillas… pero peluchín mejor.

sábado, 6 de agosto de 2011

Pequeño inconveniente.




Querida CharR:
Yo sigo aquí, de viaje con mis padres. Han decidido quedarse más tiempo, no sé cuando volveré. He recibido tus cartas, y ahora tan solo me falta el detalle, pero como ya hemos hablado, es mejor que me lo des en persona. Me ha encantado la idea de tu regalo de cumpleaños, has conseguido darme algo especial. Ojala lo hubiese pasado a tu lado, ese 1 de agosto. Me habría divertido mucho contigo. Hecho de menos a todo el mundo, sobre todo a las chicas. Sólo deseo que estén bien.

¿Hiciste lo que te dije? Espero que hayas salido por ahí a ligar sin mi presencia, te hacía falta. Quien sabe lo que habrás conseguido. Todo esto es muy diferente a como me lo imaginaba, sin embargo no lo he pasado mal, nada mal. También tengo muchas cosas que contarte. No me he olvidado de tu souvenir, aunque sé que cuando te lo dé desaparecerá muy rápido, y no, no es chocolate.

Quiero pasar este último mes cerca de ti, de las chicas, y de ellos. Salir mucho, aprovechar el día a día (y sí, también estudiar). Tengo que recuperar esos exámenes como sea, no puedo quedarme atrás (como odiaba a esos profesores (me tenían manía)). Quiero volver ya.

Muchos abrazos, tu payasa preferida.

P.D.: Cuídate y hazme un favor, debajo de la alfombra de mi casa están las llaves. Entra y mira si todo está bien. Tengo un extraño sentimiento.

domingo, 24 de julio de 2011

Esa tarde de domingo.




- No te has ido y ya te hecho de menos.
- Deja de decir bobadas. Sabes que solo será una semana.
- Pues eso. Una semana, siete días, ciento sesenta y ocho horas, diez mil ochenta minut…
- Que sii, ya lo he entendido. Yo también te voy a extrañar mucho CharR.
- Sólo es un viaje. Sé que no es para siempre. Pero vas a conocer muchos tíos allá y no se te puede dejar sola. Lo mejor sería que fuese contigo y compartíamos un poco… ya me comprendes.
- Estaría encantada si pudieses venir conmigo. Pero de todos modos no debes. Tu lugar es este.  Aprovecha a descansar, relajar la mente. Desconecta un poquito del mundo flor.
- ¿Cómo quieres que desconecte un poquito?
- A tanto no llego. ¿Qué crees que debería llevar: el traje de rayas, o el negro?
- Los dos. Pero hablo enserio. No sé como desconectar.
- Mira, olvida lo que te dije. Ponte los mejores tacones que tengas, una falda, cualquiera, arréglate un poco y sal por ahí. Deberías sentirte afortunada, ahora que me voy tendrás a todos los chicos para ti sola.
- Qué graciosa. Pues mira, lo haré. No te necesito para nada.
- Acabarás llamándome para hablar conmigo.
- Ya… Acuérdate, tráeme un souvenir.
- Exactamente, ¿qué quieres?
- No sé, algo que lleve el nombre de al lugar que vayas.
- El caso es que no tengo ni idea de donde es. Voy con mis padres, y lo único que saben decirme es que es una sorpresa. No sé si es aquí al lado, o a miles y miles de kilómetros.
- Será especial, seguro.
- ¿Llevo bañador? ¿Me llevarán a la playa o a la montaña?
- Montaña.
- Pero en la montaña siempre está el típico lago, con la barca y eso. Y no me voy a meter en ropa interior.
- Nunca se sabe.
- Sí, y de paso está el chico que al principio parece un bicho raro pero luego la chica se queda colgada de él, que por cierto, vive con el tío o con el abuelo, pero nunca está en la casa porque en esos momentos está en la ciudad visitando a algún familiar que medio muriéndose se encontrará en el hospital.
- Que… trágica.
- No, que realista. Pasa en todas las pelis de ese estilo.
- ¿Tienes que ir al aeropuerto dentro de tres horas no?
- Por desgracia. No he terminado la maleta, tengo que arreglarme y mis padres no han llegado para terminar de preparar lo suyo.
- Relájate mujer. Luego me dices que la que vive con mucho estrés soy yo.
- Y estoy en lo cierto. ¿Fresas con chocolate?

miércoles, 6 de julio de 2011

Summer




Querido Verano:
Esperamos que no sea demasiado tarde para recibirte. Y está claro que no somos las únicas que lo hemos hecho. Ya no recordábamos lo increíblemente fantástico que eras. Todo lo que guardabas: Sol, brisa, playa, arena, olas, paz, felicidad, fiesta, tranquilidad, recuerdos y nuevas historias por descubrir. Esas que hacen de ti algo muy especial. Esas que nos hacen reír o nos dejan sin aliento.

Que decirte, deseando vivir mejores momentos que el año pasado. No nos abandones pronto; queremos disfrutarte al máximo. Da lo mejor de ti porque lo aprovecharemos todo; gota a gota, detalle a detalle. Deja que seamos nosotras mismas. Que aprendamos de nuestros errores. Que encontremos lo que escondes.

Cuídanos.
                                                   CharR & Arii

domingo, 5 de junio de 2011

Ya no sé nada.




- ¿Por qué pasa lo que pasa?
- No lo sé.
- ¿Por qué todos los tíos son iguales?
- No lo sé.
- ¿Por qué no respondes nada coherente?
- No lo sé.
- ¿Qué te pasa?
- No
- Lo sé. Sí, ya sé que no sabes nada. Pero quiero que digas algo.
- Algo.
- ¿En qué piensas?
- En todo lo que ha pasado desde la fiesta de Mario.
- Han cambiado tantas cosas…
- Yo no sabía que Elliot era tan cretino.
- Ni yo que Leo era tan estúpido.
- ¿Estúpido por qué?
- No lo sé.
- Ehh, que esa frase es mía.
- Da igual. Pero en verdad no lo sé. Cambió en un instante. Y ya ahora no significa nada.
- Yo no pensé nunca que Elliot era tan payaso y creído. En el fondo supongo que solo me buscaba para… ya sabes.
- Niñatos.
- Por lo menos Oli sigue con Jack. Y los M&M también siguen juntos. Ellos si que se quieren de verdad.
- Cosas de la vida.
- ¿Pero por qué no nos pasa a nosotras? ¿Por qué no podemos ser nosotras a las que se les haya acercado un príncipe azul y nos haya dicho te quiero? A veces preferiría ser una niña.
- Y yo.
- Ahora estás insípida . ¿Se puede saber que te ocurre ahora?
- En todo lo que me dijo Leo desde la fiesta. Ya todo es mentira. Ahora sí que me creo que las palabras se las lleva el viento. Nada tiene sentido. Nada significa nada.
- Él era como un niño grande.
- Lo sé.
- Estúpidos todos. Leo, él, nosotras, yo. No sabía que era tan fácil caer en su juego. Enamorada de un monstruo. Quién diría que no estaba avisada.
- Es lo que hay.
- Las historias de los cuentos no son verdad. Las princesas no existen. Los príncipes con armadura y dragones tampoco. El final feliz no existe.

domingo, 29 de mayo de 2011

Fiesta de fin de semana. Segunda parte.





Querida Melisa:

Queridísima amiga:
Hola Mel:
No sabía como empezar la carta, así que te escribo algo básico. Pensarás que estoy loca por escribirte una carta sobre la fiesta de fin de semana, pero sé que tu cabeza no almacena gran cantidad de información, y quiero que te quedes con todo lo que te voy a contar; si se te olvida algo solo tendrás que volver a leerla. Te contaré todo un poco resumido y por el aire, ya que si empiezo a dar detalles no terminarías de leer esto. En fin, comienzo.

Sábado a las 17:00h. Ya todo el mundo estaba allí, delante de tu casa. Puntuales. Charlotte venía riendo con Elliot (había química entre ellos) y Leo se encontraba un poco mas atrás escuchando música. Creo que en el fondo sí que se sorprendió al verme. Momento de saludos, abrazos, besos… lo típico cuando queda el típico grupo de amigos. Pero todos nosotros nos sentíamos más especiales. Entre risas, bromas y fiesta llegamos a la casa de Mario. Aquello parecía un palacio. No sé cómo Mary nunca nos había contado nada acerca de donde vivía el novio. Se nota que a ella le interesaba más lo que escondía aquella casa que el exterior. Cruzamos la entrada y nos llevó a dentro. Dejamos las cosas en el salón y Mario nos enseñó las habitaciones y jardines, además de presentarnos al primo. Era sobretodo moreno, con pecas, ojos verde oscuro y tenía un gran sentido del humor. Congenió muy bien con Ame. Se reían más ellos que todos nosotros a la vez.
Pasaron las horas. Nada importante. Mary y Mario (los ahora llamados M&M) se lo pasaban casi todo el rato juntos y muy acarameladitos. Char y Elliot se contaban toda su infancia. Yo y Leo… somos un caso a parte. Sabes que soy algo vergonzosa y a él le costaba encontrar un tema sobre el que hablar; pero en el fondo lo quería, y mucho. Los otros restantes jugaban a las cartas y escuchaban música. No sé como no se aburrían.

Se hicieron las 21:15h. Ya preparados para ir a la fiesta. Guapísimo todo el mundo excepto Ame y Matt. Ellos prefirieron quedarse solos en la casa. A saber que intenciones tendrían. Llegamos allí donde se encontraba la multitud. Música, risas, bromas, felicidad, alcohol. Besos. Oli y Jack acabaron juntos. Y tan solo en unas horas. Los perdimos de vista. Yo estaba con Leo, Char y Elliot. Sí, nosotros cuatro, porque M&M también desaparecieron.

00:00. Decidimos volver. Problema. No había llave y nadie contestaba. Aquellos dos estarían durmiendo. A Leo fue el que se le ocurrió la “magnifica” idea de romper un cristal. Era algo exagerado y de película, aunque nadie se puso en contra. Tras un cristal roto y Elliot que fue el que pasó y nos abrió la puerta, cogimos las cosas y nos fuimos afuera. Acabamos en la piscina. Vacilábamos mucho unos con otros. Pasadas las 03:27 llegaron Oli y Jack. Nos saludaron y con la misma entraron en la casa. No les di mayor importancia.

Yo acabé durmiendo en una colchoneta sobre el agua con Leo durmiendo. Creo que me dijo: “eres lo más grande, Ari” pero estaba demasiado cansada como para saber si fue de verdad o imaginaciones mías. Char y Elliot se quedaron en una hamaca abrazados y susurrándose demasiadas cosas bonitas.

Ya al día siguiente sobre las 12:00 del mediodía nos despertamos con la llegada de M&M. No nos dijeron que habían hecho durante toda la noche. Hicimos una barbacoa. Después de eso llego la hora de irse. Ame y Matt quedaron como grandes amigos. Más bien como hermanos. Prometieron volver a verse. Mary pasó más tiempo con Mario en su casa. La nueva parejita seguía feliz. Y, otra vez, los cuatro sin respuesta. Con dudas de qué pasará.

Un beso de tu amiga.
                                                                        Arii.

P.D.: Que sepas que no nos olvidamos de ti, que nos acordamos mucho y que fue una pena no haber pasado esos buenos ratos contigo. Espero no haberme alargado mucho y que hayas entendido todo. Abrazos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Fiesta de fin de semana. Primera parte.





 Tarde de viernes: 20:00h. Casa de Mary.

- Bueno, pues ya estamos aquí todas las que iremos a la casa de Mario mañana. , Mary, serás la primera en llamar a tu chico, ya que él es el que lo organiza todo.
- Vale.
- Pues venga, llama ya. Que es imposible que te de vergüenza hablar con él.
- Ya voy, ya voy. ¿Acaso hay prisa?
- ¡Siíii! – Contestamos todas al unísono.
     
      Primera llamada
Tres tonos.
- Chicas, creo que no lo va a coger.
- Calla y escucha.
Cuatro tonos. Cinco
- ¿Si?
- Hola amor, ¿qué tal estas?
- Pues bien, ¿y tú?
- Bien, bien. Me alegro por ti.
- Mary no te enrolles.
- Vaaale.
- ¿Estás con tus amigas?
- Sí. Te llamo para hacerte un par de preguntas sobre lo de mañana.
- Ok. Dime.
- Lo primero: Dónde nos reunimos todos y a que hora.
- Esperen todos en casa de Melisa a las 17:00h y luego ya subimos a mi casa.
- Vale. Lo segundo: ¿Vamos a ir a la fiesta del pueblo?
- Claro. Así lo pasaremos mejor. Y ya al día siguiente se van a la hora que eligan.
- Genial. Y ahora un pequeño detalle…
- ¿Por qué me hablas bajito?
- Ssshh. Atiende. Ame nunca le ha prestado mucha atención a los chicos y pasa de invitar a nadie… no sé si sabes a lo que me refiero.
- Bueno, pues yo te quería a ti, pero si prefieres que me vaya con ella…
- ¡No seas idiota!
- Jajajaj. No grites. Te entendí desde el principio. Tengo un primo que es un poco mayor que ustedes.
- Invítalo.
- Lo haré. Bueno Mary. Ya nos vemos mañana. Chao. Te quiero.
- Chao amor. Un beso y cuídate.
      Fin de la llamada

- Les cuento. Tenemos que estar a las 17:00h delante de la casa de Mel.
- Jooo. Encima que yo no voy y tienen que quedar delante de mi casa. ¡No es para nada lógico!
- Es lo que hay. Llevar lo de siempre; también bikini, toalla
- ¿Eso incluye condones?
- Joder, Oli, tenías que preguntarlo.
- O sea, ¿que sí, no?
- O sea, que cierres el pico.
- ¿Pero yo que he dicho? Pues a lo mejor Jack quiere… no sé. O Mario o Elliot
-  Claro, y Leo no piensa en eso, ¿no?
- ¡Él que va a pensar nada contigo, si tú eres más santa que la virgen María!
- Ja. Ja. Ja. Qué gracioso el chiste.
- Vamos Ari, no te enfades. Sólo era una broma.
- Y volvemos a las mismas historias de siempre señores… en fin. ¿Quién es la siguiente en llamar?
- ¡Yo!
- Pues háganlo ya. Ari, luego vas tu eeh.
- Ya…
- ¿No te dará corte llamar verdad?
- No. Pero es que… no quería decírselo yo…
- Mira, hacemos una cosa: Oli que llame a Jack y yo cuando hable con Elliot le digo que avise a Leo y así será una sorpresa para él encontrarse contigo.
- ¡Me parece una gran idea! Sí si, eso mucho mejor de lo que tenía pensado.
- ¿El qué era?
- Bah, una coñada.

      Segunda llamada
Un tono. Lo coge al instante.
- Hola Jack. ¿Cómo estás?
- ¡Hola Oli! ¿Yo genial y tú? Tenía el presentimiento de que ivas a llamarme.
- ¡Qué intuitivo! Era para contarte lo de la fiesta. ¿Sabes quién es mi amiga Melisa? Esa que es tan bipolar.
- Sí, Sé quien es. Nuestros padres se conocen, aunque con ella no hablo.
- No importa que no hables con ella. No va a estar. Sin embargo te la nombré porque quedamos a las 17:00h delante de su casa. Luego ya vamos en grupo a la casa de Mario, el que nos invitó. Iremos también a la fiesta del pueblo y ya de madrugada será la barbacoa, música, piscina… y eso.
- Entiendo. Estaré allí a esa hora. Un beso guapísima. Me quedo con las ganas de verte.
- Otro para ti. Hasta mañana. Y puntual eeh.
- ¡Claro!
- Jajajjaj. Chao Jack.
- Bye Olivia.
      Fin de la llamada

- Otro más asegurado. Dice que tiene muchas ganas de ir.
- ¿Y quien no querría ir con alguien como tú?
- No me hagas reír.

      Tercera llamada
Un tono. Dos. Tres. Lo cogen.
- ¿Quién es?
- Yo.
- ¿Y quién es yo?
- Yo payaso. Sé que tienes mi número.
- Aaanda, la que me llama payaso. Ya sé quien eres. ¿Qué tal estás mi niña?
- Muy bien. ¿Tú? Oye, ¿desde cuando soy tu niña?
- Jajaja. Eso nunca lo sabrás. Ando bien, gracias.
- De nada. Era para contarte lo de la fiesta.
- Cuéntame entonces.
- Mañana hay que estar afuera de la casa de mi amiga Melisa a las 17:00h.
- ¿Tienes una amiga que se llama así?
- Sí. Entonces… no tienes ni idea de quién es y ni de dónde vive… ¿verdad?
- Cierto.
- Mmm… estate a las 16:45h en la floristería que esta al lado de la plaza. Lleva todo lo que haga falta; y lo necesario para meterte en una piscina.
- ¿Hay piscina?
- ¡Sííííí!
- ¿Te aburro?
- No, tú no. Tus preguntas absurdas… un poco.
- Bueno, pues dejaré de hacerlas.
- Mejor.
- Bueno preciosa, hasta mañana.
- ¡No! Espera.
- ¿No quieres despedirte?
- Sí… digo no. Quiero decir que tienes que avisar también a Leo.
- Ok. Se lo diré. No sabía que estaba invitado.
- Pues lo está. Pero no le digas que va Ari; es una sorpresa.
- Vale.
- Bueno, ahora sí que puedes despedirte.
- ¿Y si no quiero?
- Te cuelgo y punto…
- No hagas eso. Ya nos vemos mañana.
- En la floristería . Y no te olvides de Leo.
- Nooo pesada.
- Bye.
- Un beso Char.
      Fin de la llamada

- Ya estamos todos.
- ¿Dijo que si?
- Sí.
- ¿Y Leo?
- Le dije a Elliot que lo avisase; pero irá seguro. Quedé con ellos un cuarto de hora antes en la floristería porque no saben donde es la casa.
- Entonces yo voy contigo.
- Tú no puedes; eres una sorpresa.
- Tss es verdad. Miedo me da dejarte a ti con esos dos.
- ¿Qué crees que puede pasar?
- Mejor me callo.
- Boba.
- Payasa.
- Si…si. Idiotas las dos. Yo me voy ya. Que si no, no me da tiempo a preparar todo.
- Si te quedas durmiendo por la mañana como una marmota claro que no te da tiempo.
- ¡Que no soy yo! Joo… es que la cama puede conmigo.
- Está comprobado.
- Misma rutina. Yo me quedo hoy en casa de Char, así que nos vamos ya.
- Yo me paso aquí un rato más.
- Bueno chicas. Pásenselo bien y diviértanse mucho sin mí. Ya sabes; muchas fotos y me contáis todo con pelos y señales.
- Jajajja. Lo prometemos.Chao.
- Adiós.  




P.D.: Sentimos las dos llevar tanto tiempo sin haber escrito nada. La siguiente entrada de la fiesta se nos ha complicado y será escrita de otra manera a como esperábamos. Aún así esperamos que les siga gustando nuestro blog y que comenten, que de eso alimentamos nuestra felicidad. Un beso y mil disculpas.





viernes, 25 de marzo de 2011

Yo no pido más.

Hola:
 Hoy teníamos que escribirte. Hoy a sido un día genial. Tarde de amigas. No hay mejor plan. Nos hacía ilusión mostrarte toda la verdad de ellas, la parte que no conoces; y para eso te cuento todo lo ocurrido, ya verás que son mejores de todo lo que has podido pensar.


A la salida del instituto.


- Entonces, ¿quedamos hoy?

- Vale, entonces a las 5 en mi casa.
- Yo no sé si podré ir... tengo mucho que estudiar, ya sabéis... Época de exámenes...
- Vamos, Mary, no te hagas la empollona, que sabemos que te estás muriendo de ganas de ver al vecino de Mel.
- Bueno… si, me gusta, ¿y qué?
-¿Cómo que y qué? Que tiene seis años más que tú.
- Aii Arii…no estarás celosa ¿no?
-¡CLARO QUE NO! Yo ya tengo a mi amor.
- Sí, pero no es correspondido.
-¡Pues entonces será mi amor platónico!
-OK.
- Y Charlotte, ¿tú que tal de amores?
- Eso no se cuenta, es mi vida privada.
- ¿¡Tu vida privada!? Si todas aquí sabemos que eres la más cotilla del grupo.
- ¡Ehhhhh!
- Es verdad, me olvidaba de Melisa.
- Esto… chicas que nos estamos desviando del tema. A las cinco en casa de Mel, y no se hable más.
- ¡Intentaremos llegar puntuales!
- Pues si pueden sí, y Mary, no te arregles demasiado.
- Deja ver lo que haré. Si tardo en llegar ya saben porque será.
- Chao chicas, nosotras nos vamos. Un beso.
- Sí, chao. Venga Amelie, no te pares.
- Bueno. Pues nosotras tres a la guagua.
- Ya vamos totiza, no hay prisa. Mmm... Mary… ¿dónde andas?
- No nada, nada. Pensando una cosa.
- ¿En qué ponerte hoy?
- Ja, ja, ja. Qué graciosa.
- Chicas, como no nos demos prisa la vamos a perder.
- ¿La guagua? Mujer, que eso no sale hasta que subamos nosotras.
- Claro; como debe ser.

A las 5, en casa de Melisa

Impuntuales, son todas unas impuntuales. Yo no sé ni para que quedamos a una hora determinada si cada una va a hacer lo que le dé la gana. Tú me entiendes, ¿verdad Gimeno? Qué haría yo sin mi gato preferido lleno de manchitas y esos ojos encantadores. Yo a ti sí que te adoro. Tú no me fallas, no como las impuntuales de mis amigas. Bah, pero en el fondo sabes que no hablo enserio. Ellas son lo mejor que tengo.
- ¿Esperas respuesta? Porque si la esperas estás más loca de lo que yo creía.
- Hombre, ya era hora de que llegase alguna.
- Mira, que tu tampoco es que seas muy puntual a la hora de salir.
- Eso, eso.
- ¿Y las demás?
- Dentro de mi bolsillo.
- ¿Me estás vacilando?
- Pues claro. Qué voy a saber yo de las demás.
- Anda mira, ya llegan las tres marías.
- La…
- Tshh, Ame, ni se te ocurra decir eso.
- Pss… vaaaale.
- Perdón por el retraso… es que… es que tu cuesta cansa.
- ¡Joder que si cansa! Tenías que vivir en el quinto pino.
- ¿Y que quieres que haga yo? No nací el día que la construyeron, y como no estaba no pude impedirlo.
- En fin… ¿qué hacemos?
- Peli.
- Estar un rato afuera.
- ¡COMER!
- Alaaaa. CharR te vas a poner como una foca.
- Eso no es verdad, yo nunca engordo.
- Yo también voto por la peli.
- Pues peli y palomitas se ha dicho. Ya tendremos luego tiempo en salir afuera.
- Pe..pepe..¡ Es injustoo!
- Aaah, se siente.
- ¡Pues ahora me enfado y no respiro!
- Anda, anda. No digas tonterías.

6:06. La película ya casi está terminando.

Hasta el momento todo ha ido bien. Nos hemos reído mucho. Ya casi no quedan palomitas y muchas se siguen riendo de cuando, hace unos minutos, a Marisol le salió Coca – Cola por la nariz. Ya todas habíamos visto Alicia en el país de las Maravillas, pero a todas por igual nos gusta Disney. Nos transportamos a un mundo mágico.

- Fin.
- Sí. Y ahora salgamos a fuera. ¡Por Dios¡ Háganme ese favor o me volveré loca. Bueno, más de lo que estoy.
- Vale, salgamos a la terraza un rato. Aprovechemos que todavía hay sol.
- ¡Bieeeeen!

(Ya afuera)

- Mmm… solito… ¡qué rico!
- Me encanta estar aquí, tumbada, descansando, relajándome…
- Espiando a mi vecino…
- Jajajaj. ¡Cuánta razón!
- ¿ Tanto lo quieres?
- Sí, mucho. No lo conozco mucho, pero de lo que he hablado con él… pffff… ¡está buenísimo!
- ¿Pero y de personalidad qué tal está?
- No sé. Un chico pijito, pero inteligente.
- Entonces genial, necesitabas alguien con cerebro.
- Oye, tampoco te pases con la chica, que en el fondo sabe utilizar la neurona que tiene.
- Gracias, que tan maravillosas amigas tengo que me reprochan todo en la cara.
-¡Callense ya coño! ¿ No salimos a tomar un rato el sol? Pues hagan eso.
- Okey Oli, Okey. No te enfades.
- ¿ Yo enfadarme con ustedes? Eso NUNCA. Yo las adoro y no las reemplazaría ni por 1.000.000 de euros.
- Ooohh qué lindo.
- Me quedaría siempre aquí junto a ustedes.
- Y yo.
- ¡Chiiicas! Un abrazo.




Y, pues bueno Conci, que eso fue lo que pasó. Que queríamos que vieses cuánto vale tener amigas tan importantes.

Un abrazo:           
                                          Arii & CharR.
                           




 

jueves, 17 de marzo de 2011

Brisa... y verbos


Querida conciencia:
Te escribo desde aquí, desde la clase de lengua. Esta tercera hora se está haciendo insoportable. Ariadna aquí a mi lado termina los verbos. Lo único que se me ocurre es abrir la ventana para que entre algo de brisa; algo del mundo exterior...
-¿Qué haces?
-Escribo.
-Ahh... ¡ Dios!, estoy trabada, a ver, ¿Qué es caminarían?
-Condicional simple, indicativo.
-Gracias, CharR.
-Yo no seré nada sin ti, pero que harías tú sin mis neuronas en clase.
-Mmmm....sorprendieron.... tercera persona...plural.. ppfff ¡qué aburrido! Cuánto quedará...
Dulce sonar de campana, melodía armoniosa; aunque, bueno, toca inglés.

Un beso:                                
                                                   CharR