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sábado, 10 de septiembre de 2011

Peluchín.

Lo único que podía hacer era darle un abrazo, estaba tan contenta de volver. Sabía que no sería lo mismo sin nuestra Oli en el grupo, pero sin Charlotte, y exagerando un poco, no podría vivir.
- ¡Arii! Dios, no sabes cuánto te he echado de menos. Ya pensé que te quedabas a vivir allí o algo.
- ¡Flor! Sigues siendo una exagerada. Ahh no, que la exagerada era yo.
- Sí, y yo la insensible… ¿pero me quieres decir ya de una vez donde has pasado todas las vacaciones? Nunca pensé que cumplirías con la palabra de no decirme hasta verme en persona.
- Sólo te digo que ni playa, ni montaña, ni lago.
- Mmm ¿una isla? ¿Bajo el mar? ¿La Atlántida?
- Ciu… ¿tú eres boba o qué? Bajo el mar
- ¿Hace falta que te responda?
- Calla calla. Dame otro abrazo. Apenas recordaba tu cara.
- Más de medio verano sin tus tonterías… ha sido mucho tiempo. ¿Me trajiste el souvenir?
- ¿Tienes que estropear el momento?
Le di otro abrazo, más emotivo que el anterior. Pienso que ella sentía lo mismo. Ahora iríamos a casa, cenaríamos juntas, le daría su regalo de cumpleaños y ella mi souvenir. Terminaríamos riendo con cualquier peli absurda. Muchas cosas de las que hablar. Eran las 20:51 y una larga noche nos esperaba.

- ¿Y que tal te va con Asier?
- No, él no es el tema ahora. El tema eres . y tu regalo. Te lo doy luego. y mi souvenir, pero también puede esperar. Ahora, y tu historia.
- Pues… ¿Big Ben?
- ¿¡Fuiste a Londres!?
- Sii. Fue increíble. Me acuerdo de cada tramo de las calles, el tiempo, los lugares, las personas, casas, tiendas, restaurantes, chicos
- ¡Y yo no fui!
- Si hubieras ido no estarías con él. Gracias a mí que te dejé en tierra que si no…
- Ya pero…
- Pero nada, sabes que tengo razón. Bueno, aquí tu souvenir.
- Yo quería chocola… ¡golosinas! Mmm se me cae la baba. Mejor los guardo y ya si eso me los como luego. Mmm golosinas… que bien me conoces.
- Tú arrasas con todo lo que sea comestible.
- Sabes que no es así.
- ¡Sabes que sí! El luego ya llegó…
- ¿Y si no me apetece dártelo?
- Como tú decías, te conozco muy bien. Sabes que me va a gustar; te estás muriendo de ganas de ver mi cara.
- No es que sea gran cosa…

Sacó del bolsillo izquierdo un sobre negro. Que ansias por saber que había dentro. Vi que era medio corazón. Ella se estaba poniendo el otro medio.
- Es auténtico.
- ¿De verdad?
- No, de mentira. ¡Pues claro!
- Payasa. Char, muchas gracias. No hacía falta tanto…
- Es poco. Me quedé corta, pero…
- ¿Pero qué?
- Nada luego te digo.
- Vaaale. ¿Qué película absurda vemos? ¿Cenamos pizza, no?
- ¿Scary movie? ¿Lo dudabas? Preparé fresas con chocolate, de postre.
- Siempre te adelantas.
- A ellas también las echarías de menos.
- Tendré el suficiente tiempo como para degustarlas una a una.
- ¿Y no dormirás?
- Dormiré cuando caiga.
- Será una noche intensa eeh… ¿sabes qué?
- No, ¿qué?
- ¡Wasaaaaaa!






 A la mañana siguiente
- Se me había olvidado decirte, vas a tener un peluchín nuevo.
- ¿Un peluchín nuevo?
- Sí. ¿Te acuerdas de tu extraño presentimiento? Pues se metió un conejo blanco de ojos azules en tu casa.
- ¿Y lo llamaste peluchín?
- Sí, porque me habías dicho que te gustaba.
- Tendría que haber sido Señor Conejo, como el de Alicia en el país de las Maravillas… pero peluchín mejor.

domingo, 24 de julio de 2011

Esa tarde de domingo.




- No te has ido y ya te hecho de menos.
- Deja de decir bobadas. Sabes que solo será una semana.
- Pues eso. Una semana, siete días, ciento sesenta y ocho horas, diez mil ochenta minut…
- Que sii, ya lo he entendido. Yo también te voy a extrañar mucho CharR.
- Sólo es un viaje. Sé que no es para siempre. Pero vas a conocer muchos tíos allá y no se te puede dejar sola. Lo mejor sería que fuese contigo y compartíamos un poco… ya me comprendes.
- Estaría encantada si pudieses venir conmigo. Pero de todos modos no debes. Tu lugar es este.  Aprovecha a descansar, relajar la mente. Desconecta un poquito del mundo flor.
- ¿Cómo quieres que desconecte un poquito?
- A tanto no llego. ¿Qué crees que debería llevar: el traje de rayas, o el negro?
- Los dos. Pero hablo enserio. No sé como desconectar.
- Mira, olvida lo que te dije. Ponte los mejores tacones que tengas, una falda, cualquiera, arréglate un poco y sal por ahí. Deberías sentirte afortunada, ahora que me voy tendrás a todos los chicos para ti sola.
- Qué graciosa. Pues mira, lo haré. No te necesito para nada.
- Acabarás llamándome para hablar conmigo.
- Ya… Acuérdate, tráeme un souvenir.
- Exactamente, ¿qué quieres?
- No sé, algo que lleve el nombre de al lugar que vayas.
- El caso es que no tengo ni idea de donde es. Voy con mis padres, y lo único que saben decirme es que es una sorpresa. No sé si es aquí al lado, o a miles y miles de kilómetros.
- Será especial, seguro.
- ¿Llevo bañador? ¿Me llevarán a la playa o a la montaña?
- Montaña.
- Pero en la montaña siempre está el típico lago, con la barca y eso. Y no me voy a meter en ropa interior.
- Nunca se sabe.
- Sí, y de paso está el chico que al principio parece un bicho raro pero luego la chica se queda colgada de él, que por cierto, vive con el tío o con el abuelo, pero nunca está en la casa porque en esos momentos está en la ciudad visitando a algún familiar que medio muriéndose se encontrará en el hospital.
- Que… trágica.
- No, que realista. Pasa en todas las pelis de ese estilo.
- ¿Tienes que ir al aeropuerto dentro de tres horas no?
- Por desgracia. No he terminado la maleta, tengo que arreglarme y mis padres no han llegado para terminar de preparar lo suyo.
- Relájate mujer. Luego me dices que la que vive con mucho estrés soy yo.
- Y estoy en lo cierto. ¿Fresas con chocolate?

martes, 15 de marzo de 2011

Fresas con chocolate


-Dudas dudas y dudas, siempre es lo mismo.
-¿Qué dudas?
- Pues las típicas...Que por qué todos los tíos son iguales, por qué el domingo es aburrido...
-Mmm.. Creí que me ivas a decir que no sabías si comerte otra fresa o si dejarla para luego.
-No seas idiota, sabes que sí que voy a seguir comiendo fresas con chocolate ahora; es de lo único que no tengo dudas.
-Payasa.
-¿Payasa yo?¿Por qué?
- Porque lo eres y porque te has manchado con chocolate.
-Bah, da igual.
-Me alegro de que te hayas mudado cerca de mí, necesitaba a alguien a quien poderle contar todos mis problemas.
-Y todas tu dudas ¿no?
-No, para eso ya se las hago a mi conciencia.
-Mmmm..que rícas..¿ que decías?
- Que mis dudas se las dejo a mi conciencia, y ya se ocupará ella de el resto.
-Nunca se me había ocurrido eso, tendré que probarlo... mmm.. ¿y te funciona eso?
-Pues... sigo esperando respuestas.
-¿Quieres más fresas con chocolate?
-Claro boba.
-Si si, seré boba, pero... ¿que harías tu sin mí?
-Nada, Arii, nada.