martes, 6 de septiembre de 2011

No es un adiós, es un hasta luego.

Oli:
Te queremos. Y ahora que te has ido te queremos aún más. Nos hubiese gustado despedirnos, haberte dicho: Cuídate, estaremos siempre aquí, no lo olvides. Pero decidiste que esa no era la mejor opción. Sabíamos que lo pasaríamos peor. Va a ser mucho tiempo sin tenerte a nuestro lado. Sin escuchar tu risa, sin verte sonreír o simplemente, poder pasar un rato con tu compañía. alegras, conseguías sacar algo de nosotras que nadie más podía. Ya no estás. No es lo mismo.

Aún así, todos los momentos vividos siguen guardados, dentro de cada una de nosotras para así poder recordarlos cuando haya nostalgia. Pasará tiempo hasta que podamos tener más de ellos, pero no pasa nada; dicen que lo bueno se hace de esperar. Fuiste y eres más que una amiga. Eres un tesoro. Nuestra pequeña flor que nunca se marchitaba. Siempre llevabas una sonrisa dibujada en la cara. Esperamos que cumplas tu promesa y esa sonrisa siga en ti. No decaigas por nada, sabes que no merece la pena.

Sentimos no haberte dedicado todo el tiempo que te merecías. Te dimos poco. Y que cuando vuelvas, sepas que todo será como antes. Seguiremos siendo las mejores y diremos las mismas estupideces. Carcajadas a ratos, miradas sin sentido, sueños incomprendidos y sentimientos olvidados. ¿Te acuerdas?

Dejas un hueco muy grande.
                                                                               Un abrazo de tus chicas.

P.D.: Sonríe siempre. Promise.



 



jueves, 11 de agosto de 2011

Un desconocido de camisa violeta.

- Me han resultado tan poco estos 16 días.
- Y a . Pero sólo es un comienzo.
- Yo a tu lado siempre amor. ¿Dónde habías estado metida todo este tiempo?
- No sé, ¿y qué me dices? Tendrías que haber aparecido antes. Me hacía falta alguien que me valorase, así… como lo haces.
- Pues claro que te valoro. Pero pensaba que no creías en los finales felices
- Sí que creía eso… pero me cambiaste por completo.
-¿Para bien o para mal?
- Mucho mejor que bien. GRrr si tan monstruito eres, ¿vas a comerme?
- Sólo si quieres que lo haga.




Tenía que hacerlo. Tenía que hacerle caso, nunca mejor dicho. Me puse los mejores tacones que tenía, esos rojos que estaban en un rincón del armario. Traje gris, un poco de sombra y el pelo recogido. Algún día serás pelirroja CharR, sin prisa.
Salí sola. Ari no estaba a mi lado, no. Ella estaba mucho más lejos, y las chicas ya tenían planes. Además, ¿qué me podía pasar?

Era ya de noche. No sabía a dónde ir. Una ciudad que me conocía tan bien, y me sentía perdida. Acabé optando por ir a ese lugar en el que se reunía todo el mundo. No se trataba de una discoteca ni de un bar, más bien, un punto de encuentro, un sitio tranquilo (a lo mejor un poco fino, pero solo un poco) en el que poder charlar.

Tampoco entendía como unas veces podía aburrirme sin motivo alguno, y otras, por muy quieta que estuviese, esa idea no se me pasaba por la cabeza. Irónico, pero cierto. Y allí estaba yo, plantada, sin rumbo. Cada vez llegaba más gente, casi todos desconocidos. Pocas personas eran las que se me acercaban a saludar. Decidí sentarme en un banco un poco apartado del resto. Sé que esa no era la idea que tenía en mente, pero no soy de las que se arrastra por ningún tío. Prefería parecer inofensiva.

Más gente aún. Demasiadas caras. Muchos rostros por conocer. Pero apareció él. El que llamaba la atención. Por alguna razón era el que más destacaba, o sólo yo tenía esa sensación. Venía hacia a . Cada vez más cerca. Se sentó a mi lado, ya que el banco estaba vacío. Vaqueros, All Star violetas, al igual que su camisa. Le gustaría demasiado ese color. No era feo. Para que mentir, no estaba nada mal. Quería lanzarme y decirle algo, sería una de las únicas oportunidades para conocer a alguien esa noche. Se adelantó:
- ¿Andas  perdida verdad? Tranquila, acaba siendo fácil encontrarse.

sábado, 6 de agosto de 2011

Pequeño inconveniente.




Querida CharR:
Yo sigo aquí, de viaje con mis padres. Han decidido quedarse más tiempo, no sé cuando volveré. He recibido tus cartas, y ahora tan solo me falta el detalle, pero como ya hemos hablado, es mejor que me lo des en persona. Me ha encantado la idea de tu regalo de cumpleaños, has conseguido darme algo especial. Ojala lo hubiese pasado a tu lado, ese 1 de agosto. Me habría divertido mucho contigo. Hecho de menos a todo el mundo, sobre todo a las chicas. Sólo deseo que estén bien.

¿Hiciste lo que te dije? Espero que hayas salido por ahí a ligar sin mi presencia, te hacía falta. Quien sabe lo que habrás conseguido. Todo esto es muy diferente a como me lo imaginaba, sin embargo no lo he pasado mal, nada mal. También tengo muchas cosas que contarte. No me he olvidado de tu souvenir, aunque sé que cuando te lo dé desaparecerá muy rápido, y no, no es chocolate.

Quiero pasar este último mes cerca de ti, de las chicas, y de ellos. Salir mucho, aprovechar el día a día (y sí, también estudiar). Tengo que recuperar esos exámenes como sea, no puedo quedarme atrás (como odiaba a esos profesores (me tenían manía)). Quiero volver ya.

Muchos abrazos, tu payasa preferida.

P.D.: Cuídate y hazme un favor, debajo de la alfombra de mi casa están las llaves. Entra y mira si todo está bien. Tengo un extraño sentimiento.

domingo, 24 de julio de 2011

Esa tarde de domingo.




- No te has ido y ya te hecho de menos.
- Deja de decir bobadas. Sabes que solo será una semana.
- Pues eso. Una semana, siete días, ciento sesenta y ocho horas, diez mil ochenta minut…
- Que sii, ya lo he entendido. Yo también te voy a extrañar mucho CharR.
- Sólo es un viaje. Sé que no es para siempre. Pero vas a conocer muchos tíos allá y no se te puede dejar sola. Lo mejor sería que fuese contigo y compartíamos un poco… ya me comprendes.
- Estaría encantada si pudieses venir conmigo. Pero de todos modos no debes. Tu lugar es este.  Aprovecha a descansar, relajar la mente. Desconecta un poquito del mundo flor.
- ¿Cómo quieres que desconecte un poquito?
- A tanto no llego. ¿Qué crees que debería llevar: el traje de rayas, o el negro?
- Los dos. Pero hablo enserio. No sé como desconectar.
- Mira, olvida lo que te dije. Ponte los mejores tacones que tengas, una falda, cualquiera, arréglate un poco y sal por ahí. Deberías sentirte afortunada, ahora que me voy tendrás a todos los chicos para ti sola.
- Qué graciosa. Pues mira, lo haré. No te necesito para nada.
- Acabarás llamándome para hablar conmigo.
- Ya… Acuérdate, tráeme un souvenir.
- Exactamente, ¿qué quieres?
- No sé, algo que lleve el nombre de al lugar que vayas.
- El caso es que no tengo ni idea de donde es. Voy con mis padres, y lo único que saben decirme es que es una sorpresa. No sé si es aquí al lado, o a miles y miles de kilómetros.
- Será especial, seguro.
- ¿Llevo bañador? ¿Me llevarán a la playa o a la montaña?
- Montaña.
- Pero en la montaña siempre está el típico lago, con la barca y eso. Y no me voy a meter en ropa interior.
- Nunca se sabe.
- Sí, y de paso está el chico que al principio parece un bicho raro pero luego la chica se queda colgada de él, que por cierto, vive con el tío o con el abuelo, pero nunca está en la casa porque en esos momentos está en la ciudad visitando a algún familiar que medio muriéndose se encontrará en el hospital.
- Que… trágica.
- No, que realista. Pasa en todas las pelis de ese estilo.
- ¿Tienes que ir al aeropuerto dentro de tres horas no?
- Por desgracia. No he terminado la maleta, tengo que arreglarme y mis padres no han llegado para terminar de preparar lo suyo.
- Relájate mujer. Luego me dices que la que vive con mucho estrés soy yo.
- Y estoy en lo cierto. ¿Fresas con chocolate?