viernes, 25 de marzo de 2011

Yo no pido más.

Hola:
 Hoy teníamos que escribirte. Hoy a sido un día genial. Tarde de amigas. No hay mejor plan. Nos hacía ilusión mostrarte toda la verdad de ellas, la parte que no conoces; y para eso te cuento todo lo ocurrido, ya verás que son mejores de todo lo que has podido pensar.


A la salida del instituto.


- Entonces, ¿quedamos hoy?

- Vale, entonces a las 5 en mi casa.
- Yo no sé si podré ir... tengo mucho que estudiar, ya sabéis... Época de exámenes...
- Vamos, Mary, no te hagas la empollona, que sabemos que te estás muriendo de ganas de ver al vecino de Mel.
- Bueno… si, me gusta, ¿y qué?
-¿Cómo que y qué? Que tiene seis años más que tú.
- Aii Arii…no estarás celosa ¿no?
-¡CLARO QUE NO! Yo ya tengo a mi amor.
- Sí, pero no es correspondido.
-¡Pues entonces será mi amor platónico!
-OK.
- Y Charlotte, ¿tú que tal de amores?
- Eso no se cuenta, es mi vida privada.
- ¿¡Tu vida privada!? Si todas aquí sabemos que eres la más cotilla del grupo.
- ¡Ehhhhh!
- Es verdad, me olvidaba de Melisa.
- Esto… chicas que nos estamos desviando del tema. A las cinco en casa de Mel, y no se hable más.
- ¡Intentaremos llegar puntuales!
- Pues si pueden sí, y Mary, no te arregles demasiado.
- Deja ver lo que haré. Si tardo en llegar ya saben porque será.
- Chao chicas, nosotras nos vamos. Un beso.
- Sí, chao. Venga Amelie, no te pares.
- Bueno. Pues nosotras tres a la guagua.
- Ya vamos totiza, no hay prisa. Mmm... Mary… ¿dónde andas?
- No nada, nada. Pensando una cosa.
- ¿En qué ponerte hoy?
- Ja, ja, ja. Qué graciosa.
- Chicas, como no nos demos prisa la vamos a perder.
- ¿La guagua? Mujer, que eso no sale hasta que subamos nosotras.
- Claro; como debe ser.

A las 5, en casa de Melisa

Impuntuales, son todas unas impuntuales. Yo no sé ni para que quedamos a una hora determinada si cada una va a hacer lo que le dé la gana. Tú me entiendes, ¿verdad Gimeno? Qué haría yo sin mi gato preferido lleno de manchitas y esos ojos encantadores. Yo a ti sí que te adoro. Tú no me fallas, no como las impuntuales de mis amigas. Bah, pero en el fondo sabes que no hablo enserio. Ellas son lo mejor que tengo.
- ¿Esperas respuesta? Porque si la esperas estás más loca de lo que yo creía.
- Hombre, ya era hora de que llegase alguna.
- Mira, que tu tampoco es que seas muy puntual a la hora de salir.
- Eso, eso.
- ¿Y las demás?
- Dentro de mi bolsillo.
- ¿Me estás vacilando?
- Pues claro. Qué voy a saber yo de las demás.
- Anda mira, ya llegan las tres marías.
- La…
- Tshh, Ame, ni se te ocurra decir eso.
- Pss… vaaaale.
- Perdón por el retraso… es que… es que tu cuesta cansa.
- ¡Joder que si cansa! Tenías que vivir en el quinto pino.
- ¿Y que quieres que haga yo? No nací el día que la construyeron, y como no estaba no pude impedirlo.
- En fin… ¿qué hacemos?
- Peli.
- Estar un rato afuera.
- ¡COMER!
- Alaaaa. CharR te vas a poner como una foca.
- Eso no es verdad, yo nunca engordo.
- Yo también voto por la peli.
- Pues peli y palomitas se ha dicho. Ya tendremos luego tiempo en salir afuera.
- Pe..pepe..¡ Es injustoo!
- Aaah, se siente.
- ¡Pues ahora me enfado y no respiro!
- Anda, anda. No digas tonterías.

6:06. La película ya casi está terminando.

Hasta el momento todo ha ido bien. Nos hemos reído mucho. Ya casi no quedan palomitas y muchas se siguen riendo de cuando, hace unos minutos, a Marisol le salió Coca – Cola por la nariz. Ya todas habíamos visto Alicia en el país de las Maravillas, pero a todas por igual nos gusta Disney. Nos transportamos a un mundo mágico.

- Fin.
- Sí. Y ahora salgamos a fuera. ¡Por Dios¡ Háganme ese favor o me volveré loca. Bueno, más de lo que estoy.
- Vale, salgamos a la terraza un rato. Aprovechemos que todavía hay sol.
- ¡Bieeeeen!

(Ya afuera)

- Mmm… solito… ¡qué rico!
- Me encanta estar aquí, tumbada, descansando, relajándome…
- Espiando a mi vecino…
- Jajajaj. ¡Cuánta razón!
- ¿ Tanto lo quieres?
- Sí, mucho. No lo conozco mucho, pero de lo que he hablado con él… pffff… ¡está buenísimo!
- ¿Pero y de personalidad qué tal está?
- No sé. Un chico pijito, pero inteligente.
- Entonces genial, necesitabas alguien con cerebro.
- Oye, tampoco te pases con la chica, que en el fondo sabe utilizar la neurona que tiene.
- Gracias, que tan maravillosas amigas tengo que me reprochan todo en la cara.
-¡Callense ya coño! ¿ No salimos a tomar un rato el sol? Pues hagan eso.
- Okey Oli, Okey. No te enfades.
- ¿ Yo enfadarme con ustedes? Eso NUNCA. Yo las adoro y no las reemplazaría ni por 1.000.000 de euros.
- Ooohh qué lindo.
- Me quedaría siempre aquí junto a ustedes.
- Y yo.
- ¡Chiiicas! Un abrazo.




Y, pues bueno Conci, que eso fue lo que pasó. Que queríamos que vieses cuánto vale tener amigas tan importantes.

Un abrazo:           
                                          Arii & CharR.
                           




 

No hay comentarios:

Publicar un comentario